Drets dels Animals
Revista Muy Interesante, febrero del 2010:
"Usamos animales para alimentarnos, abrigarnos e investigar; también como compañeros, e incluso como divertimento. ¿Pero deben tener derechos o podemos manejarlos a nuestro antojo? ¿Tratamos a los animales como es debido?
En 2004 el periodista Friedrich Mülln filmó con cámara oculta lo que sucedía en el mayor centro de investigación con primates de Europa, situado en Münster (Alemania) y propiedad de Covance, multinacional dedicada al desarrollo de medicamentos y servicios de pruebas con animales. Las imágenes mostraban cómo el personal trasladaba a los monos con rudeza, les gritaban y hacían bailar bajo una atronadora música pop, además de tenerlos aislados en jaulas diminutas sin luz natural ni cuidado alguno. La primatóloga Jane Goodall calificó sus condiciones de horrendas: “Un mono solo en una jaula, sin poder hacer nada, se volverá loco por aburrimiento y tristeza”.
¿Es lícito utilizar animales en la investigación científica? Ciertamente, la experimentación con ellos ha sido clave en el progreso de la medicina. Louis Pasteur no hubiera podido demostrar en 1881 la controvertida teoría de los gérmenes si no hubiera inoculado ántrax a 50 ovejas y vacunado únicamente a la mitad del rebaño. El aislamiento de la insulina en los perros en 1922 revolucionó el tratamiento de la diabetes y en el desarrollo de la vacuna contra la polio murieron 100.000 monos –por cada uno sacrificado se obtuvieron 65 dosis–. Más recientemente, la toxicidad y la eficacia de los medicamentos contra el sida han sido probados en macacos, al igual que los mecanismos de transmisión de la enfermedad de madres embarazadas infectadas a los fetos, que han servido para determinar el tratamiento antiviral para mujeres en estado.
Ahora bien, ¿dónde está el límite? ¿Aceptamos el “vale todo” con la excusa del progreso científico? En los años 70, el psicólogo de la Universidad de Wisconsin-Madison Harry Harlow utilizó bebés de macacos rhesus para provocarles depresión clínica. Durante seis semanas los dejaba en una jaula vertical de paredes resbaladizas, bautizada por el propio Harlow como el “agujero de la desesperación”, ya que a los pocos días los pobres macaquitos se acurrucaban quietos en una esquina. Al ser liberados, mostraban inadaptación social y un comportamiento violento; la mayoría no se recuperaba jamás.
(...) el 11 de marzo de 2009 la Unión Europea prohibió las pruebas de este tipo para la fabricación de artículos de belleza, dirigidas a determinar el daño de sus ingredientes en los ojos y la piel, y su toxicidad global. Los productos normalmente se someten al test de Draize, que se realiza con conejos.
(...) Cada año se experimenta con 100 millones de vertebrados.
(...) El zoólogo Richard Dawkins conecta el especismo con la teoría de la evolución: “Nuestros sistemas legales y morales están muy ligados a la especie. El aborto de un solo cigoto humano puede originar más indignación que la vivisección de varios chimpancés inteligentes adultos. La única razón por la que podemos sentirnos a gusto con este doble rasero es que los estadios intermedios entre el hombre y el chimpancé están muertos”.
(...) Artículo completo: Muy Digital
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